lunes, 28 de noviembre de 2011

La Única. Rita Montaner





Rita canta
con manillas 
de oro
Rita come 
guayabas 
maduras
Rita galopa
en una nube 
de agua..
Rita Aurelia,
transparente, 
insomne, 
golpeando
inaugurando
la eternidad, 
lo imposible.
La canción 
sencilla, nacional, vuela y canta...
Rita, colérica, 
golpea el paño 
de la noche
con una mano
de fuego.

Gilberto Valdés































domingo, 20 de noviembre de 2011

In memoriam. Elena Tamargo





Habanera yo

Soy otra vez muchacha en el invierno
y nadie me regala una gardenia.
Pero el regreso de mis lunas
ahíjo taciturna del fondo de la calle
 casi feliz, aletargada
bajo esta piedra roja.
Retozo como un campo florecido
es la herencia adecuada de una mujer despierta
un sueño desprendido del cuerpo que lo ha usado.
Los lirios de Rosita
mis únicos testigos
esperan la lechuza
en el silencio mío del oeste.
Vuelvo en la medianoche de este invierno
acércate a escuchar mi tambor y mi oboe
acércate con riesgo de hechizarme.
Ciudad, ciudad
no mates mi manía de ser bella
de pasearme desnuda y cepillarme el pelo.
Ciudad con pajaritos y cisternas
el probable lugar donde acabó una historia.
Ay, mi ciudad
 mi pasto
mi sitio recurrente
a la hora en que duermen las palomas.
Ciudad que has bendecido mis vigilias
arrástrame hacia el mar
sin farolas ni víctimas
con algas en mi pelo
y en tu pelo de sal.






Mar de mi patio

Y si llegaras mar
cuando mi cuerpo fuera tierra arada
y lloviera en mis ojos?
Alga y sal de prusia calentura
¿no te crecen las uñas?
Te veré frente a frente
presa en tus quemaduras, levantando las cejas
dejando ver los ojos con esa indiferencia.
Cómo tú eras cuando yo te elegí.
Diosa naciendo y destronando diosas
si tú al verme fijaras la mirada.
Ven hacia mí, no tardes
puedo perder las fuerzas.
Estoy sola bailando y en mi musgo
me pisan miles de pies desesperados.
Sácame este mareo
este jilguero tosco que custodia mi blanco
esta brújula adivinando el este.
Si te demoras se deshace mi estatua
este cuerpo que danza maravillosamente.
–¿Qué hora es que no llegas
perfumando las calles con tus pescados frescos?–
Mar de mi patio, mar atormentado
lo que me duele
es que mis días
se vuelvan más y más de tierra.






El último poema del año del alma

El año en que amaba
alguien tenía mis ojos
los llevaba en las manos como anillos
como pedazos de zafiros
los cuidaba desde que se habían cerrado.
Él ganaba y perdía, pero no se asomaba a las ventanas
guardaba lo demás como mis ojos
las actas, su nombre, la peor de sus horas.
Los tulipanes en Moscú lo habían decapitado
y desde entonces bebíamos juntos leche negra del alba.
Bebíamos y bebíamos
del cántaro y del cráter
y también de mi mano,
mas lo que ahora se hunde, a quién le pertenece
rosa de quién si nadie me moldea,
fuimos serenos floreciendo y ya
rosa de nadie.
Quiero mejor ser leña de un hogar
y calentar la leche de los niños,
porque esos ojos míos del ochenta y siete
que él cuidaba
están bajos
llorando
cansados de no poder dormir en las camas donde nos acostamos
ellos y yo
a vivir del esplendor
cuando la luz se enciende
o cuando se derriten los corazones de oro
de los niños
que beben la leche negra del alba.

Sueños esmaltados. Robert Polidori




“No hay flor cuyo matiz no degenere
al pasajero sol que la esmaltó.
Tan sólo propia luz firmeza espere:
la perla de la mar se opaca y muere;
las de los cielos no…”


Nicolas Guillén




















































 Robert Polidori es un esplendido fotógrafo canadiense que tiene el particular talento de atrapar en su objetivo la decadencia del olvido,devolviendole la magia y la belleza de lo que esos espacios y lugares fueron. Estas pequeña muestra fotográfica forma parte de un trabajo que Polidori realizó en La Habana,"Moods of La Habana".

domingo, 13 de noviembre de 2011

Son de alma. Jose Lugo "El nene"

La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
Miguel De Cervantes Saavedra












domingo, 6 de noviembre de 2011

Tributo a una madre. Hermanos Abreu



Estaba entretenido mirando la foto de mi madre que colgaba en la pared.Sonreía.Como cuando me traía un poco de café y se sentaba a mi lado en el sofá, después de arreglarle cualquier cosa en la casa.La misma sonrisa,quizás del día que le puse losas en la cocina.Se entusiasmaba con todo lo que le hacía y me elogiaba hasta el cansancio.Es linda la foto.Un mechón de pelo le cae sobre las cejas y el ceño fruncido le hace arrugas en la frente.Al fondo unas carrozas.Es un retrato que recoge con delicadeza su intensa ternura.Saludó inclinando la cabeza,en el momento de tirar la foto.Tenía puesta una blusa azul muy sencilla.Las flores rosadas que la adornan,no sé por qué,me recuerdan al romerillo.Sobre el pecho tostado por el sol resalta la cadena de oro sosteniendo un extravagante crucifijo.La he colocado en el lugar preciso.Con sólo levantar la cabeza recuerdo como reía.Entonces me imagino las manos,unas manos frescas que la representaban,torpes,llenas de lunares,y los dedos gordos que terminaban en unas uñas mordisqueadas.En el altar,a los pies de la virgen,está un pedazo de la pulsera que heredó de su abuela Tata.Ni la fe de mi madre pudo evitarlo.Le he puesto flores,le gustaban las flores,el olor,lo inofensivas que se presentan.Siempre las flores atravesadas en el camino.Flores para cuando uno está enamorado.Flores para la boda.Flores para adornar las iglesias.Flores para las coronas.Las flores siempre marcando el principio de todas las desgracias.
Nicolás Abreu




Por la tarde convencí a mi madre para que me acompañara al estanco.Quería comprar cigarros,ahora estaba fumando Fortuna Lights.A pesar del frío,la tarde estaba de un azul que hería los ojos y no había viento,así que no me fue díficil,ya en el estanco,embullarla para seguir hasta la galería,pasear un poco y de paso comprar frutos secos y aceitunas aliñadas que la arrebataban.Mi objetivo era sacarla de la casa,hacerla caminar.Levaba semanas con uno de esos estados depresivos suyos,que eran para enloquecer a cualquiera.Yo ya no sabía que hacer,nada la entretenía,nada la sacaba de aquel letargo.Se pasaba el día echada en la cama,tapada de pies a cabeza con varias frazadas,y sólo se levantaba para ir al baño.Era terrible hacerla comer,a duras penas,haciendo mil muecas,tragaba algún bocado o tomaba un buchito de refresco.Cuando uno menos se lo esperaba rompía a llorar y nadie podía consolarla. Teníamos que esperar a que se le pasara.Había salido de Cuba hacía ya dos años pero no era feliz.Atrás dejó la casa dónde creció y donde nacieron sus hijos.Su ciudad era ahora una dirección en las cartas y ella no quería aceptarlo.También lo entendía.Sus hermanos todavía deambulaban por aquellas calles y le contaban de cosas que ella no podía remediar.Su mundo ahora estaba roto y disperso.Una parte seguía en Cuba,junto a sus muertos.El resto estaba regado por el mundo:tenía hijos en Miami,en California;en Costa Rica;y yo,el último en salir de Cuba,con ella,en Madrid.
José Abreu




Las conversaciones con la madre los regresaban siempre a la tierra natal.A él no le interesaban ya aquellos ejercicios nostálgicos,pero le seguía la corriente.La nostalgia era parte de la tranquilidad que disfrutaban.Una tranquilidad ganada gracias a la capacidad de pasar inadvertidos,gracias a una reclusión voluntaria.La felicidad se manifestaba sencillamente.Llegaba del trabajo,abría la puerta de la casa (siempre decían casa aquella aunque se trataba de un apartamento) y allí estaba ella sentada frente al televisor.Entonces sentía aquella extraña sensación de pertenecer.Y el tiempo empezaba a frenar cuando cruzaba el umbral.Le pasaba la mano por la cabeza al seguir el rumbo a la cocina.Su entorno y su propia vida adquirían un sentido que emanaba de su presencia.De que estuviera allí.
Juan Abreu




Estos tres fragmentos,pertenecientes al libro "Habanera fue",Muchnik Editores, forman parte de un tributo que los hermanos Abreu rindieron a su madre,fallecida en un fatal accidente en Miami en 1995.

lunes, 31 de octubre de 2011

Tejiendo almas. María Sánchez



"María y el talento son la misma cosa.Admiro la capacidad que ella tiene para crecer interiormente día tras día".
Hermán Puig






La tejedora




Aprendiz de cello






Fumadora de pipa japonesa






Bajo el coralillo






Amantes de la rosa roja






Las bodas del marinero






María Sánchez es una artista cubana de formación autodidacta. En sus obras imprime la distinguida huella del talento, tejiendo en nuestra alma la quietud y el sosiego por las cosas bellas. Si queréis conocer más trabajos de María, os invito a visitar www.mariasanchezpinturas.blogspot.com









domingo, 30 de octubre de 2011

Mi secreto. María Zambrano




Como un secreto de un viejísimo, ancestral amor, me hirió Cuba con su presencia en fecha ya un poco alejada. Amor tan primitivo que aún más que amor convendría llamar "apego".Carnal apego, temperatura, peso, correspondiente a la más íntima resistencia;respuesta física y por tanto sagrada, a una sed largo tiempo contenida.No la imagen, no la viviente abstracción de la palma y su contorno, ni el modo de estar en el espacio de las personas y las cosas, sino su sombra, su peso secreto, su cifra de realidad, fue lo que me hizo creer recordar que la había ya vivido.Mas las imágenes no podían coincidir con aquellas vistas mientras aprendía a ver:la rama dorada del limonero a la caída de la tarde en el patio familiar...








Ninguna figura ya proyectada en el espacio exterior.Quizás un poco el terroso dulzor de la caña de azúcar extraída por una boca sin dibujo aún y la densa sombra de los arboles fundiéndose en la tierra, tierra ya antes de caer en ella. Pues al lado de aquel Mediterráneo, como en las orillas de este mar de La Habana, la luz y la sombra cae directamente sobre la tierra hundiéndose.Pero todo eso no bastaría. Pues solo unas cuantas sensaciones por primarias que sean, no pueden "legalizar" la situación de estar apegada a un país.Algo más hondo ha estado sosteniéndola.Y así, yo diría que encontré en Cuba mi patria pre-natal.








El instante del nacimiento nos sella para siempre, marca nuestro ser y su destino en el mundo.Mas, anterior al nacimiento ha de haber un estado de puro olvido, de puro estar yacente sin imágenes;escueta realidad carnal con una ley ya formada;ley que llamaría de las resistencias y apetencias últimas.Desnudo palpitar en la oscuridad;la memoria ancestral no ha surgido todavía, pues es la vida quien la va despertando;puro sueño del ser a solas con su cifra.Y si la patria del nacimiento nos trae el destino, la ley inmutable de la vida personal que ha de apurarse sin descanso todo lo que es norma, vigencia, historia, la patria pre-natal es la poesía viviente, el fundamento poético de la vida, el secreto de nuestro ser terrenal.
Y así sentí a Cuba poéticamente, no como cualidad sino como substancia.Cuba:substancia poética visible ya.
Cuba: mi secreto.


María Zambrano


Fragmento de "La Cuba secreta".Orígenes.La Habana,1948