miércoles, 10 de agosto de 2011

La confesión de las soledades. Pedro A.Assef




La poesía de Pedro Alberto Assef (…) es el verso que tal vez no podría ser descrito sino por un vocablo abrumador de otras épocas: bruñido, limpiado con ásperos paños una y otra vez, incesante, inútilmente, como un remedo de un Sísifo jadeante y contenido. De aquí su trabajo con el verso y las formas líricas tradicionales, integradas a una expresión contemporánea, por momentos coloquial e irreverente. (…) Es una poesía de la angustia, del imposible sometimiento a la soledad, que deja en pulpa macerada la indagación fundamental del poeta, su confesión de soledad de la carne y el espíritu.
Luis Álvarez Álvarez


La décima del regreso

Como una bestia sombría
que se desangra en la noche
así mi amor se hizo un broche
de luz en la noche fría.
Recogí la vida mía
como quien corta una flor.
Fui el humo, fui el esplendor
en los valles de la muerte
y regresé para verte
palideciendo de amor.





Olvido y amor

Y así mi amor se deshizo
en tus manos, como el mar
se deshace en el palmar,
como en el pecho el granizo.
Sigue en el cielo el hechizo
de Dios y los hombres sabios.
Y aquí estoy, con los resabios
de un niño que se despierta.
Como el olvido a tu puerta,
como el silencio a tus labios.






Elogio y olvido de la muerte

He visto a la muerte, la he tocado,
hemos estado juntos.
Entre mis dedos
la muerte era pequeña y fatal;
pero la he regresado a los que no reconozco,
a los hombres sin fe,
a las criaturas frías,
a las flores soberbias de la noche.
Ya te he cantado muerte,
ya he puesto tu ceniza en mis versos.
Este poema es tu elogio y tu olvido.
No he de nombrarte más.
Voy a escribir del humo,
de la espera infinita del mar.


Es Amor

Se parece al amor
tiene sus mismos ojos
la manera silente de besarme la boca
me acomoda en la parte más brutal de su pecho
se me va entre los dedos como el agua del mar
Es incierto me llama
me revuelca en su tumba
Se parece a la muerte este amor que he encontrado
taciturno sombrío
como la primavera
me ha crecido la hierba de su luz en el pecho
me quedaré a su lado
devoraré las hojas perpetuas del olvido
y la luna
y el tiempo
me reconocerán.






2 comentarios:

  1. Montse, siempre estás en mí, "como la música en la garganta del Ruiseñor, aunque no cante".

    Y te quiero en lo perpetuo, en lo imposible. Tu Assef!

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  2. Hermosos poemas, taciturnos y profundos, como el amor, la propia muerte que cantan y la vida. Gracias por la poesía.

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